El entorno invita a creencias mitológicas, cuentos y leyendas y, en efecto, en Urkiola abundan, hasta tal punto, que han sido motivo de consideración en su clasificación como parque natural.
Las montañas del Parque Natural de Urkiola dan cobijo en sus diferentes hábitats a una rica y variada fauna de vertebrados compuesta de 137 especies (4 de peces, 7 de anfibios, 10 de reptiles, 74 de aves y 42 de mamíferos). Los principales hábitats son el roquedo, los bosques, los matorrales, los pastizales y las zonas húmedas constituidas por arroyos, fuentes y esfagnales. Cada animal tiene sus requerimientos ecológicos y busca un lugar óptimo donde vivir, por lo que podemos hablar de la fauna del roquedo, la de los bosques, etc. No todas las especies tienen la misma tolerancia y hay animales que son mucho más sensibles que otros a los cambios producidos en su medio natural. Dichos cambios se pueden dar por procesos naturales, como en el caso del cambio climático o un incendio fortuito; otros sin embargo han sido provocados por el ser humano, como la tala de los bosques o la sustitución de árboles autóctonos por repoblaciones forestales de coníferas. Cada animal reacciona de manera diferente ante las alteraciones de su hábitat y se da el caso de algunas especies que hace años fueron muy perseguidas, por lo que llegaron incluso ha desaparecer.
Está formado por diversos materiales rocosos donde destaca fundamentalmente las grandes moles de roca caliza arrecifales. Destacan los montes del duranguesado. Las grandes moles de caliza que recorren el parque por lo lado norte. El cordal entre el Anboto, la mayor elevación, y el Alluitz es una de las vías más interesantes de todo el territorio histórico de Vizcaya.
Entre estas moles calizas de levantan pequeñas elevaciones de arenisca, como el Saibi, que coronado con su gran cruz en recuerdo de los horrores de la guerra, es uno de los lugares más visitados del parque.
Hacia el oeste se abre la sierra de Aramotz marcada por el Mugarra, peña que en su cara sur, en magnifico acantilado, acoge a la mayoría de las familias de buitres que habitan en el parque. El terreno de Aramotz es una meseta kárstica de dura aspereza que se alza sobe el valle del Ibaizábal hacia el norte y sobre Arratia hacia el sur. En su vertiente están algunos lugares renombrados del parque, como la cueva de Balzola y Gentil Zubi construcciones naturales dignas de ser visitadas que guardan relación con la mitología del país y multitud de leyendas.
Está considerado como uno de los ecosistemas más singulares del País Vasco. Su superficie se extiende entre los territorios de Álava (un 15% del territorio) y Vizcaya (un 85%). Su extensión toma parte de los municipios de Abadiño, Amorebieta-Etxano, Atxondo, Dima, Durango, Izurtza, Mañaria y Aramaio. Ubicado en los montes del Duranguesado, destacan, en primer lugar, las formaciones en forma de cresta, calizas, dotadas de una escasa vegetación, en contraste con frondosos bosques en las zonas más bajas. Su vertebración viene marcada por las Sierras de Anboto y la de Aramotz, que se extienden en dirección noroeste-sureste. El punto más elevado del parque es la cumbre de Anboto, con 1.330 metros de altitud. Los asentamientos humanos datan de la Prehistoria y, actualmente, domina en la zona la tradición ganadera y las explotaciones forestales. Es importante reseñar la importancia que, en esta comarca, tienen las leyendas y las creencias mitológicas y, posteriormente, religiosas, hasta el punto de haber constituido base importante de los criterios que impulsaron la creación de este Parque Natural, junto a la evolución histórica de la zona, y a la valoración del entorno paisajístico.
En el parque de Urquiola hay huellas de ocupación humana desde los tiempos de la prehistoria. Las cuevas situadas en el desfiladero de Atxarte, en el macizo del Anboto, dan fe de ello con importantes yacimientos arqueológicos del paleolítico superior como los de Bolinkoba, estudiado por José Miguel Barandiarán y Telesforo de Aranzadi. Así mismo en la cueva de Axlegor se han encontrado restos pertenecientes al paleolítico medio o cultura musteiense. Hay restos de todas la épocas en multitud de cuevas del todo el parque.